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La UE quiere excluir más fácilmente a las empresas de fuera de la Unión de las licitaciones. Es poco probable que se deshagan de BYD.

La UE quiere excluir más fácilmente a las empresas de fuera de la Unión de las licitaciones. Es poco probable que se deshagan de BYD.

El 11 de septiembre de 2026, la Comisión Europea presentó un proyecto de reforma de la legislación sobre contratos públicos destinado a facilitar la exclusión de empresas no pertenecientes a la UE de las licitaciones. Se trata, entre otras cosas, de autobuses eléctricos, cargadores para el transporte público y vehículos para flotas municipales. Para los conductores de vehículos eléctricos y la industria, es una señal clara: la Unión quiere gastar el dinero público de manera más europea, pero en la práctica lo importante es el lugar de producción y el origen de las piezas.

La Comisión habla abiertamente sobre la simplificación de las normas y sobre la mayor importancia de los criterios estratégicos a la hora de elegir las ofertas. En el proyecto aparece algo similar a una “preferencia europea”, es decir, una opción legal que permite a los adjudicadores premiar más la seguridad del suministro, la resiliencia de la industria y una competencia leal dentro de la UE. No se tratará de una obligación, sino de una herramienta que podrá utilizarse en las licitaciones.

Eso cambia mucho, porque hoy en día incluso el precio más bajo no siempre es la mejor opción. Un buen ejemplo es Deutsche Bahn, que al hacer grandes pedidos de autobuses tuvo en cuenta no solo el costo de adquisición, sino también el consumo energético, el servicio técnico, la calidad, la ubicación de producción, la red de asistencia y la responsabilidad social de los proveedores. Como resultado, BYD solo obtuvo el 5 por ciento del volumen, mientras que la mayor parte fue para MAN.

El comisario ataca a los autobuses chinos, pero el ejemplo es defectuoso

Stéphane Séjourné, comisario de estrategia industrial, expresó su opinión de manera contundente: “Después de adoptar esta reforma, no será culpa del comisario europeo si en Berlín hay autobuses BYD”. La cita se difundió ampliamente porque suena políticamente cargada y está dirigida a la competencia china.

Probablemente se trataba del gran pedido de diciembre de 2025, cuando Deutsche Bahn adquirió 200 autobuses eléctricos BYD. En ese momento, hubo nerviosismo en Alemania. El ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, incluso habló de un mayor “patriotismo de localización”, y la decisión en sí mismo lo irritaba.

Séjourné añadió también un argumento más amplio. Según lo cita BZ, los contratos públicos son una “palanca estratégica” que hoy utilizan China, India, Estados Unidos y todas las grandes potencias como parte de su propia política económica. Por lo tanto, la comisión quiere crear una lista de países que sean tratados en igualdad de condiciones con la UE, siempre y cuando estos abran sus licitaciones a empresas de la Unión. Gran Bretaña y Estados Unidos deberían formar parte de ella. China, no.

BYD produce autobuses en Hungría y aquí comienza la verdadera prueba

El mensaje político es sencillo, pero la práctica ya no lo es. BYD produce autobuses para Europa desde 2017 en Komárom, Hungría, es decir, dentro de la UE. La fábrica ha creado allí cientos de empleos, principalmente para ciudadanos de la Unión. También los aproximadamente 200 autobuses interurbanos para Deutsche Bahn mencionados deben fabricarse allí mismo.

Aquí es donde las cosas se vuelven interesantes. “Productor chino” y “vehículo fabricado en China” no son lo mismo. En la licitación participa regularmente una empresa filial húngara de BYD, y no una entidad que importe autobuses ya terminados desde China. Malas noticias para los simples eslóganes políticos.

Por lo tanto, el proyecto no implica la exclusión automática de tales ofertas en las licitaciones. Según su redacción actual, lo que tendrá importancia será el origen del producto según las normas aduaneras de la Unión. Si un autobús fabricado en Hungría es considerado un producto de la UE, se abre la puerta para su participación. Además, los clientes deberían poder incluir un requisito relativo al uso de componentes provenientes de la UE.

Sobre el papel, Bruselas quiere menos productos chinos en las licitaciones, pero la primera gran prueba podría mostrar lo contrario: una marca china con fábrica en la UE seguirá siendo difícil de eliminar. ¿Según ustedes, cómo debería evaluarse el “carácter europeo” en una licitación de este tipo, por la marca, por la fábrica o por el uso de componentes de la UE?

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