Toyota ha encontrado una solución para hacer que sus futuros deportivos eléctricos sean aún más bajos.

Un coche eléctrico no tiene un gran motor térmico debajo de su capó. Sin embargo, diseñar un deportivo eléctrico con un frente muy bajo sigue siendo un verdadero acertijo. Toyota acaba de presentar una patente que describe una nueva disposición de los motores y los equipos técnicos que podría ayudar a resolver este problema. Una solución ingeniosa, pero que aún plantea algunas dudas.
La electrificación brinda más libertad a los diseñadores de automóviles. Al eliminar el motor térmico y su transmisión tradicional, los fabricantes pueden imaginar siluetas diferentes, con proporciones más originales y habitáculos más espaciosos. Pero esta libertad tiene sus límites. En un automóvil eléctrico, el espacio situado entre las ruedas delanteras sigue ocupado por numerosos equipos: motores, reductores, electrónica de potencia, sistemas de carga y dispositivos de refrigeración. Todos estos elementos ocupan espacio y pueden impedir que los diseñadores bajen lo suficiente el capó.
Es precisamente a este problema al que Toyota desea abordar. En una patente reciente descubierta por Carmoses, el fabricante japonés describe una arquitectura técnica destinada a reducir la altura de la parte delantera de un automóvil eléctrico. El objetivo es claro: facilitar el diseño de deportivos eléctricos con líneas bajas y aerodinámicas.
