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Estos vehículos eléctricos Hyundai N comparten el mismo hardware; el software hace que se sientan diferentes.

Estos vehículos eléctricos Hyundai N comparten el mismo hardware; el software hace que se sientan diferentes.

El Ioniq 5 N y el 6 N comparten hardware similar, pero ofrecen experiencias de conducción muy diferentes.

El Ioniq 6 N es ligeramente más rápido, aunque lograr ese rendimiento requiere mucho más esfuerzo.

Hyundai utiliza software para dar a cada vehículo eléctrico N su propio carácter distintivo.

El Hyundai Ioniq 5 N fue un vehículo eléctrico revolucionario que influyó en toda la industria por su manejo, rendimiento y su sistema de propulsión que imita al de los automóviles a gasolina. Es increíblemente agradable de conducir, gracias a su combinación de potencia, control y los sonidos que emite para hacer creer al conductor que se trata de un vehículo a gasolina.

Hyundai tomó lo que aprendió del Ioniq 5 N y lo aplicó al Ioniq 6 N, el cual hereda su batería y motores pero los instala en un chasis de sedán más bajo y ligero. Uno podría pensar que esto debería convertirlo en un automóvil aún más gratificante para el conductor, pero este video de Driven+ plantea algunos puntos interesantes.

Ambos vehículos cuentan con el mismo sistema de propulsión de doble motor que ofrece 641 caballos de fuerza y 567 libras-pie (770 Nm) de par. Pero debido a que el sedán es ligeramente más ligero, logra reducir en dos décimas su tiempo de aceleración de 0 a 62 mph (100 km/h), llegando a 3.4 segundos. Su centro de gravedad más bajo debería mejorar su capacidad para tomar curvas, pero al parecer las cosas son un poco más complicadas y sutiles que eso.

Sam Maher-Loughnan, el piloto profesional de carreras que llevó a ambos vehículos hasta y más allá de sus límites en la pista en este video de Driven+, logró un tiempo más rápido con el Ioniq 6 N. Sin embargo, alcanzar esa ventaja de menos de tres décimas de segundo requirió un esfuerzo considerablemente mayor.

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Sam explica que no fue difícil hacer que el Ioniq 5 N alcanzara un tiempo de vuelta de 49.81 segundos. No obstante, reducir el tiempo del Ioniq 6 N a 49.52 segundos resultó difícil debido a lo que describió como una maniobrabilidad “extremadamente delicada”. Lograr que este sedán aproveche realmente su ventaja en peso y chasis frente al Ioniq 5 N parece requerir mucho coraje.

Parte de esa diferencia se debe al chasis más bajo del Ioniq 6 N, a su distancia entre ejes más corta, a la configuración de sus suspensiones y a neumáticos diferentes. Pero su comportamiento también parece intencional, ya que proviene de un software reajustado que utiliza la distribución del par y el control de estabilidad para influir en cuán rápidamente gira y responde cuando el conductor suelta los frenos y vuelve a aplicar potencia.

¿Qué piensa usted?

En otras palabras, la aparente nerviosidad del 6 N que describe Sam podría ser intencional. Hyundai parece haberlo ajustado para que se sienta más ágil y exigente que el 5 N, que es más tolerante. Eso le da al sedán un techo de rendimiento más alto, pero obliga al conductor a esforzarse más para alcanzarlo. A los entusiastas de la conducción podría gustarles este carácter y considerarlo gratificante poder extraer todo el rendimiento que ofrece en una pista.

Esto demuestra que Hyundai no duda en modificar la fórmula del N para que tenga una sensación diferente según el estilo del vehículo. Cada coche tiene su propio papel distintivo: el Ioniq 6 N ofrece una conducción intensa que recompensa al conductor valiente dispuesto a superar los límites de manejo, mientras que el Ioniq 5 N brinda su rendimiento sin exigir tanto esfuerzo. Los diferentes ajustes de software desempeñan un papel importante a la hora de otorgarles sus características únicas.

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Fuente: InsideEVs