El mundo viaja a 350 km/h. China ya cuenta con 46 mil kilómetros de vías rápidas, mientras que Polonia está proyectando una línea “Y” a la misma velocidad.

Hasta hace poco, el ferrocarril de alta velocidad se asociaba con dos símbolos: el Shinkansen japonés y el TGV francés. Hoy, el centro de gravedad se ha desplazado hacia Asia, y los 300 km/h ya no causan tanta impresión. En todo el mundo operan actualmente unos 65 mil kilómetros de líneas de ferrocarril de alta velocidad, y miles de kilómetros más se están construyendo. El tren rápido dejó de ser una carta de presentación tecnológica de los países más ricos. Se ha convertido en una herramienta de competencia económica: acorta la distancia entre las metrópolis, transforma la geografía del mercado laboral, impulsa la industria y puede determinar la atractividad inversora de entire regiones. En esta carrera, Polonia apenas está comenzando, pero con unas de las ambiciones más altas de Europa. Sobre cómo debería ser el ferrocarril del futuro y qué papel puede desempeñar en el desarrollo del país, hablarán expertos durante el Congreso de Nueva Movilidad 2026 de este año.
En resumen:
¿Cuántos kilómetros de vías de alta velocidad operan hoy en el mundo y por qué China tiene una ventaja sobre el resto del planeta?
¿Qué velocidades alcanzan los trenes en el tráfico diario y cuáles en pruebas récord?
A qué velocidad está diseñada la línea polaca “Y” y cuándo se inaugurará su primer tramo.
¿Por qué las vías de alta velocidad se consideran una inversión para la economía?
Sobre el futuro de nuestros ferrocarriles hablarán expertos durante el Congreso de Nueva Movilidad 2026 de este año.
El mundo sobre los rieles: una nueva geografía de la velocidad.
Según el atlas de ferrocarriles de alta velocidad elaborado por la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC), en todo el mundo operan actualmente unos 65 mil km de estas líneas, y más de 16 mil km se encuentran en construcción. Ya no se trata de una curiosidad tecnológica, sino de un sistema de transporte bien desarrollado. Su desarrollo acelera notablemente en Asia: allí hay unos 10 mil km de nuevas vías en construcción, lo que representa más de tres veces la cantidad de Europa, donde las inversiones en curso abarcan menos de 3 mil km. El Medio Oriente también desarrolla sus propios proyectos, con el objetivo de conectar por ferrocarril de alta velocidad a las ciudades más importantes de la región.
Europa sigue siendo un importante centro de tecnología ferroviaria y exportador de material rodante, sin embargo, la competencia por la escala de la infraestructura se ha desplazado hacia el este. Este cambio es cualitativo y no solo cuantitativo: los principales actores ya no construyen conexiones rápidas individuales entre las metrópolis, sino redes completas en las que el tren de alta velocidad se convierte en la columna vertebral del transporte nacional.
China: una red mayor que el resto del mundo juntos
Las cifras reflejan mejor la magnitud de la dominación asiática. A finales de 2024, la red china de trenes de alta velocidad contaba con unos 46–48 mil km, lo que representa más del 70 % de toda la infraestructura mundial de este tipo. Para comparación, el segundo país del mundo
España cuenta con una red de aproximadamente 4 mil km, Japón con 3,1 mil, Francia con 2,8 mil y Alemania con menos de 2 mil km. En otras palabras, el país del Centro ha construido más vías rápidas que todo el resto del mundo juntos.
Tampoco tiene intención de reducir la velocidad. Pekín ha anunciado la expansión de su red a 70 mil km para el año 2035, y a finales de 2024 presentó prototipos del tren de nueva generación CR450, diseñado para alcanzar una velocidad operativa de 400 km/h. China también financia la construcción de líneas ferroviarias en otros países asiáticos como parte de la iniciativa “La Franja y la Ruta”, exportando no solo tecnología, sino también influencia.
350 km/h diariamente, 574 km/h en récord
Hoy en día, los trenes en China alcanzan la mayor velocidad operativa en el tráfico de pasajeros regular: 350 km/h. En Francia, Japón y Marruecos el estándar es de 320 km/h, mientras que en Alemania, España, Italia o el Reino Unido los trenes llegan a 300 km/h. Esto demuestra cuán alto ha subido el listón. Hace una década, 300 km/h se consideraba más allá de lo cómodo y rentable; hoy en día es el estándar en muchos países.

No obstante, el récord mundial sigue perteneciendo al TGV francés, que durante pruebas en 2007 alcanzó los 574,8 km/h. El tren más rápido en servicio comercial sigue siendo el Maglev de Shanghái, que utiliza tecnología de levitación magnética y llega a velocidades de 431 km/h. La frontera entre el ferrocarril y la aviación regional se vuelve cada vez menos clara: en rutas de unos 800 km, el tren rápido compite realmente con los aviones, ofreciendo un viaje de centro a centro, sin trámites ni desplazamientos hasta aeropuertos alejados.
La ambiciosa entrada de Polonia en la liga de los 350 km/h
Polonia está construyendo su red de trenes de alta velocidad recién ahora, pero sus ambiciones se encuentran entre las más grandes de Europa. La línea en desarrollo “Y” –Varsovia–CPK–Łódź–Poznań/Wrocław, con una longitud de aproximadamente 480 km– está diseñada para trenes que pueden alcanzar los 350 km/h, es decir, exactamente la misma velocidad máxima de operación que existe actualmente en las líneas chinas.

El primer tramo, entre Varsovia, el nuevo aeropuerto y Łódź, se prevé que entre en funcionamiento en 2032, y toda la ruta hasta Poznań y Wrocław, para el año 2035. Según los modelos de CPK, el viaje desde la capital hasta Poznań o Wrocław se reducirá a menos de 1 hora y 40 minutos.
Pero esto es solo el comienzo de un plan más ambicioso. La Red Ferroviaria Integrada prevé la construcción de unos 4,7 mil km de nuevas líneas, de las cuales casi 2,7 mil km se construirán según los estándares de los trenes de alta velocidad. Además de la línea “Y”, incluye, entre otras cosas, Rail Baltica, la conexión Katowice–Ostrava y la extensión de la Red Ferroviaria Central hacia el norte del país. El objetivo declarado es conectar las principales áreas urbanas en un tiempo de aproximadamente 100 minutos y crear una alternativa real al transporte por carretera y aire.
¿Por qué el tren de alta velocidad es una inversión?
Hace tiempo que las vías de alta velocidad ya no se miden únicamente en kilómetros y minutos. La reducción del tiempo de viaje entre las ciudades transforma la geografía del mercado laboral, amplía las zonas de acceso, aumenta el valor de los terrenos alrededor de las estaciones y atrae inversiones. También representa un impulso para la industria nacional: desde la construcción, pasando por la producción de material rodante, hasta los sistemas avanzados de control del tráfico. En este sentido, cada kilómetro de una nueva línea es al mismo tiempo un gasto y una inversión en la competitividad de la economía.

Sobre cómo debería ser el futuro del ferrocarril y qué papel puede desempeñar en el desarrollo del país, hablarán expertos durante el Congreso de Nueva Movilidad 2026, que se celebrará del 23 al 25 de septiembre en Katowice. Dentro del marco de la iniciativa New Mobility & Transport se ha programado, entre otros, un panel titulado “¿Cuándo la alta velocidad cambiará realmente al ferrocarril?”, así como discusiones sobre el futuro del Puerto Central de Transporte, la integración del ferrocarril con el transporte regional y la importancia de las conexiones rápidas para el sistema de movilidad polaco y europeo.
La pregunta ya no es si Polonia necesita un ferrocarril de alta velocidad. Lo importante es si lo construiremos lo suficientemente rápido e inteligentemente como para no quedarnos al margen mientras el resto del mundo nos deja atrás.