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Redes eléctricas: la UE puede ahorrar 10,6 mil millones con la carga inteligente

Redes eléctricas: la UE puede ahorrar 10,6 mil millones con la carga inteligente

El aumento de los automóviles eléctricos exigirá nuevas inversiones en las redes eléctricas de distribución europeas, pero una gestión inteligente de la carga podría reducir significativamente su costo. Según un estudio realizado por Siemens para EIT Urban Mobility, ChargeUp Europe y ACEA, para 2030 se necesitarán 24,7 mil millones de euros para adaptar las redes a la expansión de los vehículos eléctricos. Con el EV Load Management, esa necesidad podría descender a 14,1 mil millones, lo que supondría un ahorro potencial de 10,6 mil millones de euros. En el caso de Italia, el modelo estima que para 2030 los automóviles eléctricos de batería representarán el 4,6% del parque automovilístico, frente a una proporción ya considerablemente más alta prevista en otros grandes mercados europeos.

En Italia, el 4,6% del parque automovilístico será eléctrico en 2030

Probablemente, la información más interesante para el mercado italiano es la relativa a la cantidad de vehículos eléctricos de batería prevista para 2030. El modelo elaborado por Siemens estima que los automóviles completamente eléctricos representarán el 4,6% del parque automovilístico italiano.

Esa cifra es significativamente inferior a la estimada para Suecia (27,3%) y Alemania (15,7%), mientras que está más o menos alineada con España (4,5%) y es superior a la de Polonia (2,5%). No obstante, en comparación con 2024, el número de vehículos eléctricos de batería previstos en Italia debería aumentar entre 3,4 y 5,3 veces, dependiendo del escenario considerado.

Cabe destacar que el 4,6% es una estimación incluida en el estudio de Siemens, basada en el modelo de crecimiento utilizado para el análisis, y no es una cifra oficial sobre las futuras dimensiones del parque automovilístico italiano.

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La red eléctrica no solo debe reforzarse

El punto central del estudio se refiere a la relación entre la difusión de los automóviles eléctricos y la capacidad de las redes de distribución. De hecho, el aumento del consumo por carga no implica que toda la nueva demanda deba satisfacerse construyendo inmediatamente nuevas infraestructuras.

La solución propuesta es la gestión de carga de vehículos eléctricos, es decir, la gestión casi en tiempo real de la potencia destinada a la carga. El objetivo es evitar que muchos vehículos comiencen a cargarse simultáneamente justo en los momentos en que la red local está sometida a mayor presión.

Por lo tanto, la carga puede reprogramarse en el tiempo o ajustarse según la capacidad disponible. Este enfoque, sumado a la digitalización de las redes y a sistemas de medición y comunicación, permite utilizar mejor las infraestructuras que de otro modo podrían requerir una mejora.

10,6 mil millones en inversiones que se pueden evitar

El impacto económico es significativo. Sin una gestión inteligente de la carga, el estudio calcula 24,7 mil millones de euros en inversiones necesarias para 2030 a fin de adaptar las redes de distribución europeas al crecimiento de la movilidad eléctrica.

Al aplicar, en cambio, la gestión de carga para vehículos eléctricos, la necesidad se reduce a 14,1 mil millones de euros. La diferencia, de 10,6 mil millones de euros, representa inversiones que se podrían evitar al utilizar más eficazmente la capacidad de red ya disponible.

No significa, sin embargo, que la digitalización pueda sustituir completamente las intervenciones en las infraestructuras. De hecho, el estudio destaca que el refuerzo físico de las redes seguirá siendo necesario, especialmente en las zonas donde la demanda local crecerá más.

El nodo de la carga doméstica

La distribución de la carga será determinante. En las 64 áreas urbanas analizadas, entre el 55% y el 62% de los propietarios de automóviles eléctricos deberían tener acceso a la carga doméstica para el año 2030.

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Es un elemento particularmente importante para las redes de baja tensión, en las cuales se concentra el 77,7% de las inversiones físicas previstas en el estudio. De hecho, la carga en casa puede convertirse en un componente relevante de la demanda local, especialmente durante las horas en que muchas familias regresan y conectan simultáneamente su automóvil a la red.

Allí donde, en cambio, la posibilidad de cargar de forma privada es más limitada, aumentará la importancia de las infraestructuras públicas y, en consecuencia, la necesidad de coordinar la instalación de las estaciones de carga y la planificación de la red.

La movilidad eléctrica y la red deben planificarse juntas

El análisis tiene en cuenta diversos modelos de carga, desde la doméstica hasta la del lugar de trabajo, pasando por las estaciones públicas, la carga en ruta y los depósitos de vehículos comerciales.

Este último ámbito podría volverse cada vez más importante: la electrificación de las flotas comerciales requerirá, de hecho, capacidades de carga concentrada en los depósitos, con perfiles de consumo diferentes a los de los automóviles particulares.

Por lo tanto, para Europa el desafío no consiste simplemente en construir más pilares de carga o más líneas eléctricas. Es necesario integrar la movilidad, las infraestructuras de carga, las redes y los sistemas digitales, a fin de concentrar las inversiones donde realmente son necesarias y utilizar la flexibilidad de la carga para reducir los picos de demanda.

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