Baterías del futuro, motores eléctricos y tecnologías de F1: ¡descubrimos lo que Mercedes está preparando!


Mercedes sigue trabajando en las motorizaciones del futuro. Durante las Tech Experiences celebradas en Stuttgart, el fabricante alemán nos presentó sus últimos avances, desde nuevas químicas para baterías hasta motores eléctricos de 800 voltios, sin olvidar un sorprendente turbocompresor desarrollado con la tecnología de Fórmula 1. Y algunas de estas tecnologías podrían cambiar muchas cosas.
¿Cómo serán los motores de las próximas Mercedes? Es una de las preguntas a las que el fabricante alemán intentó responder durante sus Tech Experiences, celebradas los días 15 y 16 de octubre de 2026 en Stuttgart. Dos días en los que participamos para descubrir varias innovaciones desarrolladas por la marca. Imagínense que Mercedes está preparando actualmente una renovación masiva de su gama, con más de 40 nuevos modelos anunciados para finales de 2027.
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Y para respaldar esta ofensiva, la empresa alemana pretende multiplicar las soluciones técnicas. Los automóviles eléctricos, híbridos y híbridos recargables seguirán coexistiendo en su catálogo. Pero detrás de esta estrategia se esconden sobre todo varias novedades interesantes, especialmente en el ámbito de las baterías. Mercedes está trabajando en nuevas químicas que podrían mejorar considerablemente la autonomía de sus futuros vehículos eléctricos. Les contamos todo lo que hemos visto.
¿Hasta un 30 % más de autonomía?
Probablemente sea una de las noticias más intrigantes de estas presentaciones. Mercedes está desarrollando actualmente varias nuevas químicas para celdas, con un objetivo bastante claro: mejorar la densidad energética de las baterías al mismo tiempo que se reduce su costo y su dependencia de ciertas materias primas. Entre las opciones exploradas se encuentra una combinación de materiales a base de óxido de litio y manganeso (LMO) y de óxido de níquel, manganeso y cobalto (NMC). La idea es utilizar más manganeso, un material menos costoso, y reducir la proporción de níquel y cobalto.
Pero Mercedes también va más allá con otra química denominada LNMO, que utiliza óxido de litio, níquel y manganeso. Esta tecnología podría prescindir por completo del cobalto y requerir mucho menos níquel que las baterías NMC actuales. Su principal ventaja radica en su potencial energético. Según Mercedes-Benz, estas celdas podrían ofrecer hasta un 30 % más de autonomía en comparación con las baterías LFP, manteniendo un peso y un volumen similares.
Para comprender mejor, imaginemos un automóvil eléctrico capaz de recorrer 500 km con una batería LFP. En condiciones equivalentes, un aumento del 30 % elevaría teóricamente su autonomía a 650 km, sin aumentar el espacio ocupado por la batería. No obstante, es necesario ser cauteloso. Mercedes menciona aquí un potencial tecnológico y no un rendimiento ya logrado en un vehículo de serie. La durabilidad de las celdas, su seguridad y su costo de producción deberán controlarse antes de considerar una comercialización a gran escala.
Mercedes sigue apostando por las baterías sólidas
El fabricante alemán también continúa sus investigaciones sobre las baterías con electrolito sólido, consideradas una de las tecnologías prometedoras para mejorar la autonomía de los automóviles eléctricos. Mercedes colabora especialmente con Factorial Energy y ProLogium. Con la primera empresa, la marca ya ha logrado un avance interesante gracias a un modelo EQS experimental equipado con una batería de litio-metal y electrolito sólido.
Este vehículo logró recorrer 1 205 km entre Stuttgart, en Alemania, y Malmö, en Suecia, sin necesidad de realizar ninguna carga intermedia. Una demostración que ilustra el potencial de esta tecnología para viajes largos.
No obstante, la ventaja de las baterías sólidas no se limita únicamente a la autonomía. Mercedes también busca desarrollar sistemas más compactos y ligeros, capaces de liberar espacio en los vehículos y reducir la cantidad de materias primas necesarias. Al mismo tiempo, el fabricante estudia junto con ProLogium celdas de cuarta generación. Los trabajos se centran, entre otros aspectos, en su rendimiento, su resistencia térmica y su seguridad. Mercedes aún no indica cuándo estas diferentes tecnologías podrían integrarse en sus vehículos de serie. Pero es evidente que el fabricante busca contar con varias soluciones para satisfacer las necesidades de sus futuros modelos. Busca sobre todo no depender de una sola química para las baterías.
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Motores eléctricos desarrollados internamente
Las celdas representan solo una parte de la ecuación. Mercedes también trabaja en la eficiencia de toda su cadena de tracción eléctrica. La marca presentó especialmente su unidad de transmisión EDU 2.0, desarrollada y fabricada en sus propias instalaciones. Este sistema se basa en una arquitectura de 800 voltios, lo que permite mejorar el rendimiento de carga y la eficiencia energética. Además, Mercedes utiliza carburo de silicio en el ondulador, un componente encargado de gestionar la electricidad entre la batería y el motor. Esta tecnología contribuye a reducir las pérdidas de energía.
Otra particularidad es que el EDU 2.0 incorpora una caja de cambios de dos velocidades. Se trata de una solución aún relativamente poco común en los automóviles eléctricos, la mayoría de los cuales se conforman con una sola relación de transmisión fija. El objetivo es encontrar un mejor equilibrio entre las aceleraciones, el rendimiento a altas velocidades y el consumo de energía. El sistema fue diseñado específicamente para mantener su eficacia en las condiciones reales de uso, y no solo durante los ciclos de homologación.
Esta arquitectura, fruto de los trabajos realizados en torno al concepto Vision EQXX, está destinada a equipar a diferentes familias de vehículos eléctricos. Mercedes también planea adaptarla a modelos más grandes, en particular a las futuras Clase E y Clase S.
¿Tecnologías provenientes de la Fórmula 1?
Si la electricidad ocupa un lugar importante en su estrategia, Mercedes no abandona por ello las motorizaciones térmicas. El fabricante incluso continúa introduciendo innovaciones técnicas en ellas, gracias sobre todo a su experiencia en Fórmula 1. Durante las Tech Experiences, Mercedes nos presentó una evolución de su motor de gasolina de 1,5 litros electrificado, denominado M 252 LS. Este motor de cuatro cilindros desarrolla 170 kW, es decir, aproximadamente 231 caballos de fuerza, a los que se suma una aportación eléctrica de 23 kW, equivalentes a 31 caballos de fuerza.
Pero la principal novedad se encuentra en el turbocompresor. Por primera vez en Mercedes, este motor cuenta con un turbo eléctrico alimentado por la red de 48 voltios integrada en el vehículo. Este dispositivo dispone de una potencia eléctrica de 5 kW. Utiliza un motor eléctrico para acelerar la rotación del turbocompresor y mejorar su reactividad, especialmente cuando los gases de escape aún no proporcionan suficiente energía. Esta tecnología aprovecha la experiencia de Mercedes-AMG High Performance Powertrains, la empresa británica con sede en Brixworth que desarrolla los grupos motopropulsores utilizados en Fórmula 1. El objetivo es mejorar las aceleraciones y reducir el tiempo de respuesta al acelerar, al mismo tiempo que se limita el consumo de combustible.
Mercedes anuncia una reducción de las emisiones de CO2 del 17 % en comparación con la generación anterior M 260. El turbocompresor también puede recuperar una parte de la energía de los gases de escape, con una potencia eléctrica declarada de 2 kW en este modo de funcionamiento. Esto demuestra que, incluso después de varias décadas de desarrollo, los motores térmicos todavía cuentan con cierto margen de mejora.
Mercedes tiene opciones
Esta presentación en Stuttgart ilustra, finalmente, la estrategia adoptada por Mercedes para los próximos años. En lugar de concentrar todos sus esfuerzos en un único tipo de motorización, el fabricante pretende seguir desarrollando varias soluciones. Este enfoque se basa especialmente en la modularidad. Las motorizaciones eléctricas, los sistemas de baterías y los software están diseñados para poder adaptarse a diferentes modelos. En el ámbito de los motores térmicos, Mercedes aplica también este principio a su familia de motores FAME, utilizada en varios segmentos de vehículos.
Además, el fabricante utiliza los datos anonimizados obtenidos de los vehículos conectados para comprender mejor las costumbres de conducción de sus clientes. Estas informaciones sirven luego para definir las características de las futuras motorizaciones, antes de probarlas virtualmente y posteriormente en bancos de pruebas. El objetivo es, evidentemente, industrial y económico. Al compartir más componentes y tecnologías entre sus modelos, Mercedes espera acelerar su desarrollo al mismo tiempo que controla los costos.
Es difícil decir qué innovaciones llegarán realmente a nuestras carreteras y a qué ritmo. Las baterías LNMO y las celdas sólidas presentan un potencial interesante, pero su industrialización sigue siendo un desafío. Sin embargo, es evidente que Mercedes no solo trabaja en automóviles eléctricos capaces de recorrer distancias cada vez mayores. El fabricante también busca mejorar el rendimiento de sus motores, optimizar el uso de la energía y mantener varias opciones de propulsión.
Una estrategia que confirma que la transición automotriz no depende únicamente de la capacidad de las baterías, sino también de la eficiencia del vehículo en su conjunto.