Experto en baterías: La industria europea está rezagada con respecto a Asia


Foto: Volkswagen AG (imagen simbólica)
La industria europea de baterías se enfrenta al desafío de recuperar la ventaja tecnológica que tienen los actores asiáticos. Heiner Heimes, profesor en la cátedra de “Ingeniería de producción de componentes para movilidad eléctrica” (PEM) de la RWTH Aachen, describe en una conversación con Automobilwoche la situación actual.
Durante una visita a una fábrica de baterías europea perteneciente a un fabricante asiático de celdas, Heimes observó que las instalaciones de producción estaban compuestas casi exclusivamente por tecnología asiática. Aunque la empresa fabrica baterías en Europa, la tecnología proviene del mercado asiático. También se observó una fuerte dependencia de Asia en los productos intermedios y el personal. No obstante, las celdas de batería podrían llevar la etiqueta “Hecho en Europa”, lo cual sería relevante para obtener posibles incentivos a nivel de la UE.
Otro aspecto es la percepción de la infraestructura europea por parte de los profesionales asiáticos. En conversaciones con empleados que vinieron a Europa únicamente por su trabajo, quedó claro que la infraestructura local —desde carreteras y automóviles hasta hoteles— se considera obsoleta. Estos trabajadores anhelan regresar a las grandes ciudades chinas, ya que allí está disponible la tecnología más moderna.
El desarrollo de nuevas tecnologías celulares, desde el laboratorio hasta la producción industrial, lleva años en Alemania. Empresas como el gigante chino de baterías CATL pueden industrializar nuevos conceptos mucho más rápidamente. Para reducir esta desventaja, la cátedra PEM de la RWTH Aachen y otros institutos trabajan en una investigación europea sobre baterías. La planta de producción para la investigación de celdas de batería (FFB Fab) en Münster, cuya ceremonia de inicio tuvo lugar a mediados de julio, es calificada por Heimes como una instalación importante para la investigación.
Según un experto del sector, una tendencia positiva es la creciente demanda de celdas de batería con una cadena de valor completamente europea, incluso si son más caras o requieren un tiempo de desarrollo más largo. No obstante, sigue siendo difícil establecer fábricas sin tecnología asiática, ya que las empresas, con el fin de minimizar riesgos, suelen recurrir a instalaciones ya existentes que a menudo provienen de Asia.
Heimes aboga por que los mecanismos de apoyo estatal estén orientados a mitigar los riesgos financieros de la producción de celdas. Al fin y al cabo, las empresas asumieron ese riesgo también en interés de Europa. Dado que establecer una ventaja tecnológica es un “maratón” que dura mucho más de dos o tres años, se necesita un apoyo continuo.
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Acerca del autor
Thomas Langenbucher es un experto en movilidad eléctrica con experiencia profesional en la industria automotriz y el sector financiero. Desde 2011, escribe en ecomento.de sobre automóviles eléctricos, tecnologías sostenibles y soluciones de movilidad. Aprenda más.
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