Baterías de estado sólido: comienza la carrera por su producción en serie

El camino que debería llevar al cambio hacia las baterías de estado sólido continúa con una etapa interesante, aunque aún no fundamental: QuantumScape ha anunciado un acuerdo con el grupo alemán Mühlbauer Group para construir una nueva línea de producción con una capacidad de 100 MWh al año, destinada a entrar en funcionamiento en 2028.
No obstante, las primeras aplicaciones no se referirán directamente a los automóviles eléctricos, sino a los datacenters de inteligencia artificial y a los sectores aeroespacial y de defensa, identificados como mercados a través de los cuales acelerar la industrialización de esta tecnología.
De la línea piloto a la producción industrial
El proyecto surge a partir de la experiencia adquirida con Eagle Line, la línea piloto altamente automatizada inaugurada por QuantumScape en febrero de 2026 en San José, California. Esta planta ya se utiliza para producir celdas destinadas a los clientes y, sobre todo, para comprobar la posibilidad de replicar los procesos a mayor escala.
Es aquí donde interviene Mühlbauer, especialista alemán en automatización industrial y sistemas de producción. Sus técnicos han analizado los procesos de Eagle Line y desarrollado modificaciones en el diseño para aumentar su productividad, con el objetivo de transformar una tecnología aún en fase de industrialización en un proceso adecuado para la producción en serie.
La nueva línea de 100 MWh será la primera planta de QuantumScape diseñada para una producción a escala comercial. Aún no será una gigafábrica, sino un paso intermedio hacia capacidades productivas del orden de los GWh. La empresa aún no ha comunicado dónde se ubicará la nueva planta, ni la inversión total prevista. No obstante, los trabajos de ingeniería de los equipos ya han comenzado.

Un prototipo de batería de QuantumScape
Foto de: QuantumScape
Por qué primero los data centers
Las baterías desarrolladas por QuantumScape utilizan una tecnología de litio metálico con separador cerámico sólido, diseñada para ofrecer una mayor densidad energética, cargas más rápidas y mejores características de seguridad en comparación con las celdas tradicionales de iones de litio.
Se trata de ventajas importantes para los automóviles eléctricos, pero también pueden resultar especialmente interesantes en aplicaciones donde el espacio, el peso y la fiabilidad tienen un valor elevado. Es el caso de los sistemas de almacenamiento para centros de datos, que deben garantizar la continuidad del suministro eléctrico, o de los sectores aeroespacial y de defensa, en los cuales el rendimiento puede tener prioridad sobre el costo de cada celda.
Estos mercados también podrían permitir a QuantumScape iniciar la comercialización de su tecnología sin tener que esperar a que se completen los largos procesos de certificación exigidos por la industria automotriz. De hecho, el camino para los automóviles eléctricos sigue siendo más complicado. No basta con demostrar que una batería funciona: es necesario garantizar su durabilidad, seguridad, reproducibilidad en la producción y costos compatibles con la fabricación a gran escala.
QuantumScape continúa trabajando con PowerCo, la empresa del Grupo Volkswagen dedicada a las baterías, y en 2026 anunció además una colaboración con Honda. Por lo tanto, la nueva línea de 100 MWh podría representar un paso importante también para el sector automotriz, al permitir perfeccionar los procesos de producción que, en el futuro, deberán replicarse a una escala mucho mayor.
Por lo tanto, el objetivo del 2028 no coincidirá necesariamente con la llegada de las baterías QuantumScape a los automóviles de serie. Más bien será una verificación decisiva de la capacidad para producirlas a nivel industrial, superando uno de los obstáculos que hasta ahora han frenado la difusión de las celdas de estado sólido.
Estado sólido, ¿en qué punto estamos?
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