En Barcelona, la náutica eléctrica tiene su espacio. Génova se lo merecería

En Barcelona, la feria náutica dedicó un área a la propulsión eléctrica. Innovation Dock es una zona reducida, con pocos expositores, pero representa una señal clara: la transición energética ya no es un tema periférico, sino parte integral de la náutica del futuro. ¿Por qué no hacer lo mismo en el Salón de Génova, que es uno de los eventos internacionales más importantes del sector?
Innovation Dock para la navegación eléctrica
La nueva zona del Salón Náutico Internacional de Barcelona dedicada a la náutica eléctrica, instalada en el Moll de la Fusta, marca un paso simbólico y concreto. En la presentación lo dicen claramente: «La electrificación ya no es un experimento: es el futuro de la náutica. Reducir las emisiones y el ruido en el mar es una verdadera necesidad, no una promesa para el futuro. Marcas finlandesas, francesas, italianas y singapurenses –Elvene Boats, Sea‑NXT, Momentum Electric Marine, Boatee y Mooring Solution– demuestran que este tipo de navegación ya es una realidad, con autonomía y prestaciones concretas. Dedicar un área específica a esta transición confirma que el Salón Náutico está a la vanguardia en este ámbito, no solo como un simple observador, y reafirma su compromiso con la sostenibilidad, un compromiso que mantiene desde hace más de una década».
Un mensaje contundente, aunque aún hay pocos expositores. Innovation Dock sigue siendo una zona reducida, pero la señal es clara: la transición eléctrica merece un espacio dedicado, reconocible y visible. Barcelona ha decidido crearlo..
Y lo eléctrico despierta curiosidad
La feria generó un gran interés, como cuenta a Vaielettrico el empresario italiano Cesare Malesca, CEO de Boatee: «Una participación por encima de las expectativas. Se vieron soluciones eléctricas muy interesantes, incluso relacionadas con la autoproducción de energía». Una señal que confirma que el público, los operadores y las empresas están buscando respuestas inmediatas y fiables para la transición.

Entre las empresas más destacadas se encontraba AMY, con un barco eléctrico alimentado por energía solar, diseñado para navegar de forma autónoma en términos energéticos. Con 6,5 metros de longitud, capaz de alcanzar los 30 nudos y equipado con un motor de hasta 50 kW, representa una de las soluciones más avanzadas en el campo de la propulsión solar. Ya escribimos sobre él hace meses (lee aquí).
Junto a él, Momentum Electric Marine presentó el motor fuera de borda Momentum U‑2, un motor ligero y portátil pensado para barcos auxiliares, veleros y pequeñas embarcaciones de trabajo. Con una potencia de 2,5 kW, un peso total de 17 kg y una autonomía que puede llegar hasta las 9,7 horas a 3 nudos, el modelo U‑2 se presenta como una solución versátil para la micromovilidad eléctrica.
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También está presente, por supuesto, Boatee con el Smart 1.3, un motor fuera de borda de 1,3 kW alimentado por una batería de litio integrada o externa. Con sus 6 kg en total, es uno de los motores más manejables de su categoría, pensado para quienes buscan una electrificación sencilla, inmediata y sin instalaciones complejas.
¿Por qué no hacerlo en Génova? Venecia ya lo está intentando.
Organizar una sección dedicada a la propulsión eléctrica no es sencillo: muchos fabricantes ofrecen tanto motores térmicos como soluciones a batería, y en una época de transición la línea de demarcación no siempre es clara. Pero precisamente por eso, dedicar un espacio exclusivo a lo eléctrico sería una señal de modernidad y visión de futuro. Este año en Génova vimos dos iniciativas interesantes: ePropulsion/Selva y Yamaha/Torqeedo pusieron a disposición embarcaciones para probar la navegación sin emisiones. Un paso adelante, ciertamente, pero aún insuficiente. Una pequeña zona completamente eléctrica sería realmente útil: de hecho, cada edición se convierte en una búsqueda del tesoro para encontrar astilleros y fabricantes que trabajan en la transición.

En Venecia, en un salón más pequeño, ya existe una zona dedicada a la navegación ecológica. Es una señal clara dirigida a los visitantes y a los profesionales del sector. Génova, con su poder mediático y su papel central en la náutica italiana, no puede quedarse atrás: un espacio dedicado a los vehículos eléctricos no sería solo un gesto simbólico, sino una forma concreta de demostrar que la transición está en marcha y que el salón quiere liderarla.
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